Seguimos haciéndonos daño una y otra vez, porque ninguno de los dos es capaz de decir basta y terminar con esta maldita rutina, la cual hemos convertido en nuestro día a día.
Me tratas de terca y yo te insulto de imbécil, me hablas fuerte y yo termino gritándote, dices que lo peor que pudimos haber hecho fue irnos a vivir juntos y yo te corrijo diciéndote que lo peor que pudimos haber hecho fue conocernos… pero a pesar de todo lo que nos podamos gritar y odiar por unos minutos, cuando cierras la puerta de un golpe y me dejas sola en el departamento, siento como si estuviera a la deriva; y tú debes sentir algo parecido, porque siempre vuelves a los minutos e intentamos encontrar y rearmar los pedazos rotos de nuestros corazones por culpa de cada palabra que salió sin pensarla.
Me tratas de terca y yo te insulto de imbécil, me hablas fuerte y yo termino gritándote, dices que lo peor que pudimos haber hecho fue irnos a vivir juntos y yo te corrijo diciéndote que lo peor que pudimos haber hecho fue conocernos… pero a pesar de todo lo que nos podamos gritar y odiar por unos minutos, cuando cierras la puerta de un golpe y me dejas sola en el departamento, siento como si estuviera a la deriva; y tú debes sentir algo parecido, porque siempre vuelves a los minutos e intentamos encontrar y rearmar los pedazos rotos de nuestros corazones por culpa de cada palabra que salió sin pensarla.
Solitaria.

