El libro que escribió tu madre, contando su vida y a través de sus ojos la tuya me llego con casi veinte años de retraso. Pero no por eso la sentí distante, para nada, siento que fue ayer todo los acontecimientos.
Paula, yo no te conocí, ni siquiera estaba en éste mundo cuando tú caíste enferma y fuiste de a poco apagandote, mucho menos eres alguien cercano a mí, simplemente soy una persona común y corriente que comenzó a leerse la colección de Isabel Allende que existe en mi casa y se encontró con tu historia. Me llego, no sabes cuánto. Sentí que eras alguien importante en mí, te vi en el hospital, te vi junto a tu madre, junto a tu padre, junto a Nicolás, junto a Ernesto y estuve ahí cuando pudiste liberarte de la prisión que era tu cuerpo.
Llore junto las paginas del libro, sigo llorando cuando pienso en ti.
¿Cómo puede afectarme tanto tu historia? ¿cómo es que me deja en estado pausa por unos minutos?
No sé si estás en otro lugar o si sigues acá, sé que de vez en cuando te has de comunicar con tu madre. Me gusta pensar que te juntaste con la Memé y con la Granny, que ellos cuidan de ti como lo ha de hacer el abuelo.
Me marcaste, Paula. Al igual que me ha marcado tu madre con sus historias.
Espero que todo se encuentre bien y en paz. Sobre todo tú.
Solitaria


