viernes, 27 de junio de 2014

Nuestras


No creo que haya sido casualidad que nuestros dos caminos se cruzaran en la mitad, por ello, en tu vereda me senté a pensar, en cómo te lo iba a decir pa' que sonara un poco original. De sobra sabes que eres el primero, que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera. La cosa es así, bien simple, mi corazón es su casa, puede usted pasar cuando quiera, mi corazón es su casa. Después de todo, lo que quiero es decir, que no entiendo cómo podía vivir antes; que yo así no había querido, con el cuerpo adolorido y por más que estoy sufriendo, te quiero seguir queriendo, pa' una vida con sentido. Cuando ya no estés, qué hacer... cuando se apague la noche y los perros ladren, crujen las paredes, qué hacer; hazme un lugar en tu almohada, junto a tu pecho descansaré, porque yo voy a buscarte donde estés, y voy pisando el hielo con mis pies. Es difícil mirarte fijo ahora, si me hablas con la música de tu boca, siempre busco tu sonrisa que me enamora y ese beso que yo sueño contigo ahora. Y entre palabras y caricias y miradas infinitas yo, voy a estar, con lo que puedo darte amor, es amor. Yo no quiero domingo por la tarde, yo no quiero columpio en el jardín, lo que yo quiero, corazón cobarde... es que mueras por mí. Que si no te tengo reviento, quiero hacértelo muy lento... todo, todo, todo, todo, yo quiero contigo todo. Solitaria muy acompañada.