Y en definitiva sabíamos que esto iba a pasar. Que el tu y yo no era para siempre y que en algún momento nos tendríamos que distanciar; pero a pesar de saber todo, me dolió como nunca cuando me dijiste adiós.
Podrá haber mil señales que te indiquen que no hay salida al final del camino, pero cuando estás cegado aprietas con más fuerza el acelerador y terminas estrellándote.
Odio tener que decirlo, pero tenías razón: lo mejor que uno puede hacer es no enamorarse.
Solitaria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario