–Lo siento –comentó.
–¿Por qué? ¿qué ocurre? –pregunté.
–Siento que esto tenga que ser así.
–Qué sientes, a que te refieres. No entiendo.
–Siento haber sido un cobarde.
–Tomás, no eres un cobarde. Eres mi mejor amigo.
–Ese es el problema, no sería tu mejor amigo si no hubiera sido un cobarde.
–No. Por favor, no lo digas, no estropees esta linda amistad.
–Lo siento, ya lo hice. Te amo Francisca.
Solitaria.

Ohh... esto si que me llego hasta lo mas profundo de mi alma :S . Pero creo que tanto yo como Tomás aprendimos que el reprimir sentimientos no lleva a nada, solo a perder a quien esta esperando algo de ti...
ResponderEliminar