-Si sus sentimientos son los mismos que antes, digamelo ya. Mis afectos y deseos no cambiaron, pero una sola palabra suya me hará callar para siempre; sin embargo, si sus sentimientos cambiaron, le diría que me hechizó en cuerpo y alma, y que la amo... amo... la amo. Ojalá que nunca me separe de usted a partir de hoy.
Elizabeth lo miro, se acerco a él, tomo su mano y contesto:
-Bien, entonces.
Solitaria.

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