- Vámonos –dijo emocionado.
-¿A dónde? –pregunté confusa.
-No lo sé. Simplemente vámonos, tú y yo, lejos muy lejos de todo el mundo.
-¿De todo el mundo? Eso es prácticamente imposible.
-¡Vámonos! –Insistió tomándome ambas manos.
-N… no puedo, no me puedo ir así como así, tengo mis estudios aquí, mis amigos y un piso que estoy arrendando.
-Déjalo todo y vámonos, es lo único que te pido. Te juro que no te faltara nada.
Lo pensé unos instantes mientras miraba directamente sus ojos sin pestañear.
-De acuerdo, pero deja ir por mis cosas.
-No. Sin cosas, sin pasado que nos ate a algo, comenzaremos de cero, juntos. Tú y yo.
Solitaria.

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