domingo, 14 de abril de 2013

Tiny dancer

Ver parejas enamoradas tomadas de la mano es tan normal como ver gaviotas en una playa, pero que la pareja sea gay o lesbiana es criticado, es mal mirado y es tabú.
Caminé más de cinco cuadras detrás de dos hombres jóvenes que iban tomados de la mano y, cuando los vi lo encontré de lo más normal e incluso tierno.
Pero a medida que avanzaban me di cuenta lo machista, anticuada, cuadrada y cruel que es la sociedad. Y no me refiero solamente a las personas de generaciones pasadas, porque las generaciones de ahora también se volteaban para reírse con sus amigos y clasificarlos como "maricas".
¿Maricas? ¿de verdad?
Son unos hipócritas.
Más valiente es quien demuestra lo que tiene y que se siente orgulloso de ello a alguien que se ríe por la espalda pero aun así dice estar a favor de los homosexuales.
Sí, eran dos tipos muy valientes y con los pantalones bien puestos, dispuestos a soportar miradas, risas, burlas entre otras cosas para que el mundo supiera el amor que sentían uno con el otro; ese tipo de amor donde quieres salir con la persona y dejar ver a todos que eres feliz con la persona que tienes al lado. Y no me digan que no es amor, porque ¿quién es capaz de soportar todo ello y aun así caminar con la cabeza en alto? Sólo el amor real y autentico.
Agradezco haber presenciado parte de su amor, porque amores como esos no quedan grabados solamente  en sus cabezas, si no que en toda la gente que lo presenció y se alegro por ellos.


Solitaria.

martes, 9 de abril de 2013

Society

Pasan días, horas, minutos y segundos. Pero a pesar del tiempo que transcurre en nuestras vidas, a pesar de los días grises y los días con sol, a pesar que los meses se convierten en años y todo va cambiando; vamos conociendo nuevas personas y dejamos otras atrás y, aun así, tú sigues ahí.
Soportas lo que muchos no hacen, me entiendes en mi desorden y en mi incoherencia. Comprendes que para mí los pequeños detalles importan, que prefiero una flor con amor que a un auto con desprecio.
Nos entendemos a la perfección, podemos hablar horas porque tema de conversación no nos falta, es más, creo que nos sobran. Siempre me dices tu punto de vista y me haces comprender las cosas que muchas veces siento que no van bien.
Hay veces que no hablamos en mucho tiempo, otras tantas te he mandado a la mierda, pero siempre el sentimiento de amistad está ahí, esperando el día en que todo vuelva a la normalidad y lo hace.
Te agradezco cada momento conversado, cada risa, cada rato agradable, cada palabra de aliento y por sobre todo por seguir ahí.

Solitaria.

jueves, 4 de abril de 2013

Black Tables

Cuando cierres los ojos y te sientas pleno verás lo que alguna vez quise mostrarte.
Cuando afuera no exista el ruido de la rutina, cuando la noche se haga día y cuando podamos volar comprenderás todo lo que alguna vez te dije.
Cuando no exista un mañana, cuando no tengas que levantarte y no tengas con quién intercambiar alguna palabra sabrás que alguna vez estuve ahí.
Cuando el odio sea algo cotidiano, cuando suspirar sea una necesidad y no una opción, cuando sientas fría la cama te preguntarás por qué.
Cuando la gente deje de rallar las calles, cuando camines con las manos, cuando no puedas llorar tomarás nuestro recuerdo y sabrás que no fuimos felices.
Cuando mi preocupación no te siga, cuando no sientas que algo te atrae, cuando simplemente no sientas, seré yo la que comience a sentir.

Solitaria.

martes, 2 de abril de 2013

Corazón de perra

 Letty despertó por la fuerte resaca de la noche anterior, cerraba los ojos con fuerza pues la luminosa del día le molestaba, al igual que la cabeza le dolía como los mil demonios y los oídos le zumbaban.
Abrió los ojos de golpe cuando sintió un ronquido cerca.
Mierda, pensó. Otra vez despertaba en casa ajena, miró a su acompañante y no recordaba su nombre, siempre se le confundían, bien podría ser Peter, Mike, Stefan, Mark o quién fuera, la lista de hombres a su disposición era larga y aunque ellos dijeran que no más siempre acudían a ella cuando les llamaba.
Nunca le fue difícil conseguir hombres y no cualquier hombre, eran hombres sexys, inteligentes y un buen partido, como diría su amiga Taylor, pero para ella nada era suficiente. Todos tenían al menos un defecto que a su parecer era importante y con eso los mantenía como "amigos con beneficios"; claro, a ellos no les gustaba esa clasificación, porque se sentían poca cosa y si dependiera de ellos lo serían todo para ella.
También sus curvas casi perfectas le ayudaban en esa misión, ya que era tan fácil como menear bien el culo y mostrar algo de pecho para que cualquiera cayera en sus redes.
Se levantó de la cama, buscó sus cosas en el suelo y comenzó a vestirse sin hacer mucho ruido para que el tipo que roncaba a pata suelta en la cama no se despertara y así poder evitar el show de las mañanas.
Los hombres eran unos idiotas según ella. Siempre decían que era la última vez, que ellos no eran para que los utilizara de esa manera, lo repetían una y otra vez, pero se les olvidaba cada palabra salida de sus bocas cuando sonaba el teléfono y era ella al otro lado de la línea.
Tenía una sed de puta madre, se tomaría todo el agua del mundo en esos momentos, mas eso significaba más tiempo en esa casa y ella quería salir lo más pronto posible.
Se vistió con su polera blanca recortada en cuello y brazos, dejando a la vista el sostén negro; un short negro desgastado cubría su trasero y bototos negros en los pies. Agarró su bolso, se puso los lentes de sol y amarró su cabello rojo como pudo.
-Gracias por todo, bonito -le murmuró al hombre de la cama, porque a pesar de que no recordaba nada cuando ella se quitaba toda la ropa significaba que lo estaba pasando de maravilla y al despertar estaba completamente desnuda.
Abrió la puerta despacio y sin mirar para atrás se alejó hasta salir a la calle. Cerró la puerta principal despacio y comenzó a caminar para ir a su casa a descansar tranquila y satisfecha, la noche había salido de maravilla.


Solitaria.