martes, 2 de abril de 2013

Corazón de perra

 Letty despertó por la fuerte resaca de la noche anterior, cerraba los ojos con fuerza pues la luminosa del día le molestaba, al igual que la cabeza le dolía como los mil demonios y los oídos le zumbaban.
Abrió los ojos de golpe cuando sintió un ronquido cerca.
Mierda, pensó. Otra vez despertaba en casa ajena, miró a su acompañante y no recordaba su nombre, siempre se le confundían, bien podría ser Peter, Mike, Stefan, Mark o quién fuera, la lista de hombres a su disposición era larga y aunque ellos dijeran que no más siempre acudían a ella cuando les llamaba.
Nunca le fue difícil conseguir hombres y no cualquier hombre, eran hombres sexys, inteligentes y un buen partido, como diría su amiga Taylor, pero para ella nada era suficiente. Todos tenían al menos un defecto que a su parecer era importante y con eso los mantenía como "amigos con beneficios"; claro, a ellos no les gustaba esa clasificación, porque se sentían poca cosa y si dependiera de ellos lo serían todo para ella.
También sus curvas casi perfectas le ayudaban en esa misión, ya que era tan fácil como menear bien el culo y mostrar algo de pecho para que cualquiera cayera en sus redes.
Se levantó de la cama, buscó sus cosas en el suelo y comenzó a vestirse sin hacer mucho ruido para que el tipo que roncaba a pata suelta en la cama no se despertara y así poder evitar el show de las mañanas.
Los hombres eran unos idiotas según ella. Siempre decían que era la última vez, que ellos no eran para que los utilizara de esa manera, lo repetían una y otra vez, pero se les olvidaba cada palabra salida de sus bocas cuando sonaba el teléfono y era ella al otro lado de la línea.
Tenía una sed de puta madre, se tomaría todo el agua del mundo en esos momentos, mas eso significaba más tiempo en esa casa y ella quería salir lo más pronto posible.
Se vistió con su polera blanca recortada en cuello y brazos, dejando a la vista el sostén negro; un short negro desgastado cubría su trasero y bototos negros en los pies. Agarró su bolso, se puso los lentes de sol y amarró su cabello rojo como pudo.
-Gracias por todo, bonito -le murmuró al hombre de la cama, porque a pesar de que no recordaba nada cuando ella se quitaba toda la ropa significaba que lo estaba pasando de maravilla y al despertar estaba completamente desnuda.
Abrió la puerta despacio y sin mirar para atrás se alejó hasta salir a la calle. Cerró la puerta principal despacio y comenzó a caminar para ir a su casa a descansar tranquila y satisfecha, la noche había salido de maravilla.


Solitaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario