Para ti es fácil decirlo, para mí es difícil aparentarlo.
Para ti será la ocasión de un desliz, para mí será un recuerdo a largo plazo.
Para ti es nada más que algo casual, para mí es la lagrima de cada noche.
Para ti será fácil reemplazarme, para mí no hay otro como tú.
Para ti soy como una pequeña resaca, para mí eres el terremoto que destruye mi fortaleza.
Para ti es fácil hacerme callar con una mirada, para mí es difícil callarte con palabras.
Para ti sobran sentimientos, para mí no hay aliento.
Para ti sólo importa el mañana, para mí no queda hoy.
Solitaria.
Y abro esa caja de recuerdos y me encuentro con aquella melodia que tanto me hizo bailar.
sábado, 13 de julio de 2013
martes, 2 de julio de 2013
I'll be your man
Y rendida en tus brazos dormí.
La oscura noche con sus estrellas y luna fueron testigos de aquello; fueron nuestras cómplices y prometieron mantener el secreto a ellos que no escuchan en el silencio, a los que no saben interpretar una señal y no aprecian la magia.
Segundos que se convirtieron en minutos y ellos en horas.
Horas junto a ti, horas protegiéndonos el uno con el otro, horas con el cuerpo enrollado en el otro manteniendo el calor en un césped húmedo... horas que se sintieron minutos.
Alondra nos despertó silbando. Con un cálido amanecer, con pájaros siguiendo su canto y flores abriendo sus pétalos.
Vi tus parpados abrirse lentamente, prologando lo poco y nada que quedaba del efecto de Morfeo sobre tu cuerpo; vi como tus ojos enfocaban mi cara, como una mueca daba paso a una sonrisa y sentí como la mano que me aferraba a ti me acercaba aún más.
Acariciaste mi mejilla, ella inmediatamente adquirió color bajo tu tacto y, en ese momento juro que eramos infinitos, era mucho más que un amanecer juntos, era más que una necesidad.
Eramos, simplemente felices.
Solitaria.
La oscura noche con sus estrellas y luna fueron testigos de aquello; fueron nuestras cómplices y prometieron mantener el secreto a ellos que no escuchan en el silencio, a los que no saben interpretar una señal y no aprecian la magia.
Segundos que se convirtieron en minutos y ellos en horas.
Horas junto a ti, horas protegiéndonos el uno con el otro, horas con el cuerpo enrollado en el otro manteniendo el calor en un césped húmedo... horas que se sintieron minutos.
Alondra nos despertó silbando. Con un cálido amanecer, con pájaros siguiendo su canto y flores abriendo sus pétalos.
Vi tus parpados abrirse lentamente, prologando lo poco y nada que quedaba del efecto de Morfeo sobre tu cuerpo; vi como tus ojos enfocaban mi cara, como una mueca daba paso a una sonrisa y sentí como la mano que me aferraba a ti me acercaba aún más.
Acariciaste mi mejilla, ella inmediatamente adquirió color bajo tu tacto y, en ese momento juro que eramos infinitos, era mucho más que un amanecer juntos, era más que una necesidad.
Eramos, simplemente felices.
Solitaria.
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